Lavado de manos, ¿cómo salvaguardar la salud de la piel sin descuidar su bioseguridad?

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  18 diciembre | Laboratorio Interpharm

Lavado manos

Uno de los hábitos más básicos para evitar la diseminación de agentes como bacterias, virus, parásitos e incluso hongos que podrían causarnos enfermedad, es el lavado adecuado de manos, así lo ha evidenciado la pandemia por COVID-19.

Sin embargo, hay un factor adicional que debemos considerar, y es el pH de la piel. El pH es una unidad de medida que va de 0 a 14 y que nos indica el grado de acidez o alcalinidad de una sustancia y en este caso, el pH de la piel varía entre 4 y 6, siendo clave mantenerlo estable para su cuidado y funcionamiento normal.

Nuestra piel también tiene una cantidad normal de bacterias (flora bacteriana o microbioma) que se altera si su pH cambia, permitiendo que más bacterias u otros agentes patógenos invadan la piel.

Cuando limpiamos nuestras manos con jabones de tocador o antibacterianos (con un pH alcalino, alrededor de 10), alteramos el manto ácido de la piel y por lo tanto el pH, pudiendo producir resequedad, irritación e inflamación y hasta infección; signos y síntomas comunes de un microbioma afectado. Mientras más agresivos seamos con la limpieza de las manos, mayor es la probabilidad de alterar la función de esta barrera protectora natural.

En el contexto actual es indispensable lavar nuestras manos con frecuencia y utilizar geles antibacteriales o alcohol para disminuir el contagio de COVID-19. No obstante, debemos saber cómo salvaguardar la salud de la piel sin descuidar su bioseguridad.

En el mercado nacional encontramos sustitutos del jabón, como pH LAC Corporal, que tienen un pH 5, similar al de la piel de las manos, lo que significa que no es agresivo, a la vez que cumple el objetivo de limpiar la superficie de la piel, manteniendo una adecuada higiene.

Paul Aguayo, Asesor Científico de Interpharm del Ecuador, sugiere el uso diario de los sustitutos de jabón con pH 5, para proteger el microbioma y mantener el manto ácido. Adicionalmente, aconseja complementar la rutina de aseo con una crema hidratante, más aún en pieles atópicas o sensibles, para recuperar las ceramidas, grasas propias de la barrera cutánea, y devolver la suavidad a las manos.

 

Referencias:

  1. Jensen JM, Proksch E. The skin's barrier. G Ital Dermatol Venereol. 2009;144(6):689-700.
  2. Meckfessel MH, Brandt S. The structure, function, and importance of ceramides in skin and their use as therapeutic agents in skin-care products. J Am Acad Dermatol. 2014;71(1):177-184.
  3. Choi EH. Gender, Age, and Ethnicity as Factors That Can Influence Skin pH. Curr Probl Dermatol. 2018;54:48-53. doi:10.1159/000489517